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12 de nov. de 2010

LANZAMIENTO DEL XXV FESTIVAL DE CINE DE MAR DEL PLATA EN LA CASA DE LA PROVINCIA







En la foto el Intendente de Gral.Pueyrredon Gustavo Pulti,
y la Presidente de la Fundacion ASTOR PIAZZOLLA
Sra.Laura Escalada Piazzolla.

1 de Noviembre 2010
la Fundación Astor Piazzolla participó del
LANZAMIENTO DEL XXV FESTIVAL DE CINE DE
MAR DEL PLATA EN LA CASA DE LA PROVINCIA
Rodolfo J. Valenta, director provincial
de Casas de la Provincia de Buenos Aires,
acompañó a Juan Carlos D’Amico,
presidente del Instituto Cultural;
Liliana Mazure, titular del INCAA;
Gustavo Pulti, intendente de Gral.Pueyrredón,
y José Martínez Suárez, en el lanzamiento
de la 25º edición del Festival Internacional
de Cine de Mar del Plata, Gustavo Pulti,
Intendente de Gral. Pueyrredón,
asistió para ratificar el vínculo que
liga a los marplatenses con la
cinematografía mundial desde 1954,
gracias al Festival y agradeció a la
Fundación Astor Piazzolla por permitir
el uso de la figura del Mtro. Piazzolla
para el otorgamiento de los premios "Astor".

10 de nov. de 2010

ASTOR PIAZZOLLA EN ITALIA

En Italia la musica de Astor Piazzolla se enseña en todos los conservatorios de musica, porque se lo considera el compositor latinoamericano mas importante del siglo XX

PIAZZOLLA DESLUMBRO EN EL CORAZON DE LONDRES

Piazzolla deslumbró en el corazón de Londres
por Nino Ramella
+

Astor Piazzolla, argentino "pero de Mar del Plata",
según sus propias referencias, encantó hace pocas
horas -más precisamente el viernes-, a un público
que colmó la iglesia St. Martin-In-The-Fields allí
en Trafalgar Square en el mismísimo corazón de
Londres, frente a la National Gallery.

El concierto se llamó "Vivaldi-Piazzolla. Cuatro
estaciones a la luz de las velas", a cargo de
la Trafalgar Sinfonia, que es el nuevo nombre del
antiguo grupo de cámara que dirige Ivor
Setterfield que se conocía como la Nueva
Orquesta de Solistas de Londres.

El primer tema de Piazzolla, cerrando la
primera parte que había comenzado con el
Brandenburg Concerto Nº 3 de Bach seguido
por la Primavera de las Cuatro Estaciones
de Vivaldi, fue Verano Porteño. A los
ingleses... bueno, a esa heterogénea
comunidad de diverso origen que habita
Londres, jamás nada los saca de su
inveterada moderación. Fue notorio sin
embargo que lo sonidos salidos de las
maderas -pero no precisamente de las
cuerdas, como es frecuente en las obras
del marplatense- sorprendieran a muchos
y de buena manera a juzgar por el cerrado
aplauso que sucedió al acorde final.

Pero no fue sólo la música de Piazzolla
lo que cautivó a los melómanos habitués de ese
predio, en el que se yerguen iglesias desde
hace ya 800 años, aunque la actual es de
principios del S. XVIII. El virtuosismo del
violinista Magnus Johnston deslumbró por haber
encarado esa obra como si el alma de Piazzolla
reviviera no sólo en su composición sino
también en la forma de ejecutarla.

Fue un maravilloso final de la primera parte,
para después reanudarse el concierto con el
Otoño de Vivaldi. Vino enseguida Invierno Porteño
y otra vez la sensación única de lo que ocurre
en una sala cuando lo que se oye hace claudicar
cualquier resistencia. El violín esta vez fue
sublime. Las velas y esa iglesia impecable,
restaurada a la perfección aunque sin perder
su aire ancient, no podía conmover de manera
más contundente a este marplatense que tuvo la
maravillosa oportunidad de estar allí para
verlo y, sobre todo, sentirlo.

El concierto prosiguió luego con la Sinfonia
for Strings (Alla Rusticana) de Vivaldi y el
Concierto para Dos Violines en Do menor de Bach,
donde al violinista ya mencionado se sumó a su
colega Helen Davies, logrando un diálogo inolvidable.

Los aplausos pedían más. La sorpresa fue que,
fuera de programa, Trafalgar Sinfonia
-y sobre todo la excelencia de Magnus Johnston-,
acometieran Oblivion de Piazzolla.

A la salida de St. Martin-In-The-Fields
encontramos una noche húmeda y lloviznosa,
como para recordarnos que estábamos en Londres.
El almirante Nelson, cuya célebre columna se
yergue en medio de la plaza que lleva el nombre
de la batalla en la que la gloria y la muerte
vinieron juntas, parecía complacido por la
melodía de Piazzolla. Lo estará aún más
cuando completemos el orgánico del grupo
de cámara con un bandoneón. Muy cerca Leicester
Square abría el bullicio de viernes a la noche
que se prolonga más fuerte adentrándonos en el
Soho. Sin embargo, nada reemplazaba la más
bella música surgida del genio de aquel
argentino, "pero de Mar del Plata".