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24/6/2010

CARLOS GARDEL Y ASTOR PIAZZOLLA













Con motivo de cumplirse hoy 24 de junio del 2010,
75 aniversario de la desaparicion fisica del
cantante CARLOS GARDEL,ponemos una carta que
ASTOR PIAZZOLLA, le escribio en el año 1978.
Buenos Aires, año 1978

Querido Charlie:
Quizá llamándote Charlie te acordarás del pibe
de 13 años que vivía en Nueva York,
que era argentino y tocaba el bandoneón.
Además trabajó de canillita contigo en
El día que me quieras. Te puse Charlie
cuando me preguntaste en tu casa cómo se
decía Carlitos en inglés, ¿Te acordás
cuando te llevé un muñeco de madera que
había tallado mi viejo? Esa mañana me
dedicaste dos fotos, una para Vicente Piazzolla y
otra para "el simpático pibe y futuro
gran bandoneonista".
De 1934 a hoy, 1978, pasaron 44 años,
y realmente no te fallé.

¿Te acordás cuando me llevabas a tus filmaciones
en los estudios Paramount de Long Island? Febrero
de 1934, la peor nevada del año, dos metros
de alto y 10 bajo cero, y yo tu traductor de
piropos a las pibas que te querían conocer.
Nunca olvidaré las dos bicicletas que
agarramos con Tito Lusiardo y rompimos
tratando de entrar en calor. Por las tardes
solía acompañarte a que te compraras ropa en
las grandes tiendas de Nueva York. Recorrimos
Sacks, Macys, Florsheini y al fin compraste
tus dichosas camisas con rayas verticales y
horizontales. Docenas de ellas, zapatos de charol,
borsalinos, etcétera, como si te sobrara la guita
. Te mostré toda mi ciudad (estaba orgulloso
de saber tanto; también... hacía once años que
vivía allí), sobre todo mi barrio,
Greenwich Village, adonde te llevaba a
conocer las mejores cantinas italianas, y vos,
con problemas de busarda, te cuidabas; sin contar
las veces que viniste a casa donde probaste los
ravioles de la nonina Asunta además de un final
de buñuelos de membrillo.
¡Cómo te gustaba comer bien!

Jamás olvidaré la noche que ofreciste un asado
al terminar la filmación de El día que me quieras.
Fue un honor de los argentinos y uruguayos que
vivían en Nueva York. Recuerdo que Alberto
Castellano debía tocar el piano y yo el bandoneón,
por supuesto para acompañarte a vos cantando.
Tuve la loca suerte de que el piano era tan malo
que tuve que tocar yo solo y vos cantaste
los temas del filme. ¡Qué noche, Charlie!
Allí fue mi bautismo con el tango.

Primer tango de mi vida y ¡acompañando a Gardel
! Jamás lo olvidaré. Al poco tiempo te fuiste
con Lepera y tus guitarristas a Hollywood.
¿Te acordás que me mandaste dos telegramas
para que me uniera a ustedes con
mi bandoneón? Era la primavera del 35
y yo cumplía 14 años. Los viejos no me
dieron permiso y el sindicato tampoco.
Charlie, ¡me salvé! En vez de tocar el
bandoneón estaría tocando el arpa.

Empieza una nueva época en mi vida.
Volvemos a Mar del Plata en el 36.
Me agarra el flechazo de la música
y estudio locamente el fuelle. Mi bandoneón
y yo nos vamos a Buenos Aires y
debuto con Aníbal Troilo. ¿Sabés quién era Troilo?
Él era vos tocando el bandoneón. Es como decir: tu continuador.

Estábamos en 1939 y hacía 4 años que eras Dios.
Tus filmes y discos subieron desesperadamente.
Ahora los giles descubren que cantabas bien.
Se acuerdan de aquel momento en que preferían
escuchar a otros cantores. Tu teatro estaba
vacío. Tu ida a Europa fue premonitoria y tus
presentaciones son cada vez más importantes.
Después los Estados Unidos, tus filmes,
Hollywood, Centroamérica y Medellín,
el fin de la ruta. Sabés una cosa...
a mí tampoco me gusta el avión, menos esa
catramina que tomaste vos. Pero...
después de tu ausencia comienzan a
aparecer los nuevos personajes de Buenos Aires.
Charlie... le arruinaste la vida a los cantores,
esos que solían decir: Menos mal, se fue Gardel
y hay más laburo para nosotros y otros contestaban:
Guarda, muchachos, que quedan los discos.
Aprovechando este momento aparece una nueva
clase social: las viudas de Gardel,
personajes que compraban o tenían tus discos.
Automáticamente se hacían locutores de
radio y "críticos"; además todos decían
que eran amigos tuyos y nunca te habían
visto en la vida. Esta gente que tiene
su clan formado en toda la Argentina,
Uruguay, Colombia, Venezuela y muchos
países más, hace casi 45 años que viven
gracias a vos. Pero allí no termina la cosa.
Después de 1936 nacen los Gardelianos,
Gardelones, Gardelitos o Gardeluchos.
Son unos bichos raros que usan tu sonrisa,
tus mismas pilchas, tu misma manera de andar
y de hablar, pero lo que no pueden hacer
es cantar como vos. Charlie, sé que estarás
muriendo de risa, no es para menos.
Te puedo decir que la mayoría de los
cantores quisieron ser Gardel, y Gardel
fue todos. Aquí se ha corrido la bola de
que tus discos ensayan de noche,
por eso cada día cantás mejor.

Cuento una linda, Charlie. Ciertos profesores
de canto del Teatro Colón hacen escuchar tus
discos como modelo de canto, y estoy seguro
de que siempre estarás mirándonos de allá
arriba y pensarás que te hubiera gustado
cantar los grandes tangos del 40: además
yo hubiera escrito para vos y te hubiera
hecho los arreglos y tocaría el bandoneón.
Matamos, Charlie. Lo único que no quisiera
usar en la orquesta es el arpa. Allá tendrás
una colección de todos los colores Vos
que conocés a los ángeles, ¿por qué no
les pedís que cambien el sistema y
metan algún bandoneón en la orquesta?

Mirá que están el gordo Pichuco, Maffia,
Laurenz. Me estoy entusiasmando demasiado
y prefiero esperar un poco para ser yo
quien organice esa orquesta. Me voy a
trabajar, o sea, como se dice hoy,
"tengo un recital". Voy a pensar en el
pibe Piazzolla cuando vos le dijiste:
"Ahora poné la música de Arrabal amargo
y dale con todo". Era la primavera del 35
y había nacido el dúo Gardel-Piazzolla.
Soy un tipo de suerte.
Algún día nos encontraremos en el último piso.
Esperame, pero... no te mueras nunca.
ASTOR PIAZZOLLA.